La comunidad católica inició la Cuaresma de este año con celebraciones que incluyeron la imposición de cenizas como es tradición desde la Iglesia primitiva.

En el templo parroquial hubo servicios de Santa Misa a las 09:00 y a las 20:00; y en la capilla Santa Rita, también a las 20 hs.

La ceremonia, ante un templo colmado, comenzó con el ingreso de los lectores, el diácono permanente Omar Héctor Zenoff y el párroco Cristián Casamitjana; después de las lecturas y la reflexión del Evangelio del día (San Mateo, 6,1-6.16.18), se procedió a la bendición de las cenizas, producto de la quema de los ramos de olivo del Domingo de Ramos del año pasado, y con el auxilio de ministros de la Eucaristía se impuso las cenizas a todos los participantes.

La ceniza recuerda la necesidad de la misericordia de Dios

La ceniza es un símbolo. Su función está descrita en un importante documento de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, más precisamente en el artículo 125 del "Directorio sobre la piedad popular y la liturgia":

“El comienzo de los cuarenta días de penitencia, en el Rito romano, se caracteriza por el austero símbolo de las cenizas, que distingue la Liturgia del Miércoles de Ceniza. Propio de los antiguos ritos con los que los pecadores convertidos se sometían a la penitencia canónica, el gesto de cubrirse con ceniza tiene el sentido de reconocer la propia fragilidad y mortalidad, que necesita ser redimida por la misericordia de Dios. Lejos de ser un gesto puramente exterior, la Iglesia lo ha conservado como signo de la actitud del corazón penitente que cada bautizado está llamado a asumir en el itinerario cuaresmal. Se debe ayudar a los fieles, que acuden en gran número a recibir la Ceniza, a que capten el significado interior que tiene este gesto, que abre a la conversión y al esfuerzo de la renovación pascual”.

El padre Cristián Casamitjana celebró la Misa junto al diácono Omar Zenoff

 

Presentación de los dones en el Miércoles de Cenizas