La jornada gris y con momentos de llovizna intensa no impidió que la comunidad de fe, devotos de la santa de los imposibles, se acercaran a pedir y agradecer en el día de la festividad patronal.

La fiesta patronal de Santa Rita comenzó, en el templo de la capilla ubicada en Paraguay y Urquiza en el sector sur de la ciudad, a las 8 hs con el rezo del santo rosario “Por la familia y la defensa de la vida desde su concepción” en el que se sucedieron distintos grupos de la parroquia San Miguel Arcángel y de las capillas que la conforman.

A las 18 hs comenzó el rezo meditado del Santo Rosario y, a su término, el párroco presbítero Cristián Casamitjana presidió la celebración eucarística, acompañado por el diácono permanente Omar Héctor Zenoff y la comunidad que colmó el salón de la capilla.

En la homilía, luego de las lecturas del día que incluía el Evangelio de San Juan (15,1-8), el padre Cristián comparó los sarmientos a los que se los poda para que den más frutos todavía con la vida de Santa Rita. Fue una mujer que nació en Italia en 1381, época de conquistas, rebeliones y corrupción; si bien ella era analfabeta como sus padres, Dios le concedió la gracia de leer. Quiso ser religiosa pero sus padres le eligieron un esposo al que ella aceptó obediente; éste tenía malas juntas, era bebedor, le era infiel y la golpeaba, indicó el religioso, pero ella se mantuvo fiel y en oración y tuvo hijos gemelos, con el mismo carácter del padre; después de 20 años de casados, el esposo se convirtió, acercándose ambos más a la vida de fe. Un día que él no volvió a su casa, lo encontraron asesinado y sus hijos juraron venganza, por lo Rita aumentó su pena y su unión a Dios con la oración, rogando que salvara a sus hijos y que tomara sus vidas antes de condenarse con un pecado mortal; así, ambos con una terrible enfermedad, antes de morir perdonaron a los asesinos.

“Santa Rita debe animarnos a ser sarmientos a los que se nos pode de nuestros deseos personales mundanos para que podamos tener fe en el poder transformador de la gracia de Dios”.